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January 16, 2026Hay hoteles que se sienten como casa, como un refugio del mundo exterior y que permiten desconexión e introspección. Así es el Fairmont Mayakoba, que se encuentra en un complejo rodeado por 240 hectáreas de bosque tropical, un entorno que define desde el inicio la experiencia. Aquí, la naturaleza no acompaña: envuelve.

Los caminos serpentean entre manglares, canales y una laguna artificial que, pese a su origen, hoy es hogar de decenas de especies que han encontrado en este espacio un ecosistema propio. Aves, peces y vegetación conviven con naturalidad y verlos forma parte de la experiencia.

Un espacio para detener el tiempo
Las habitaciones están pensadas como un santuario personal. La tina, amplia y visualmente impactante, parece colocada en medio de la naturaleza, ideal para largos momentos de calma. A esto se suman dos regaderas, una interior y otra al aire libre, que permiten una conexión directa con el entorno y transforman lo cotidiano en una experiencia sensorial.

Cada habitación cuenta con TV de pantalla plana, cafetera, tetera, minibar y un balcón o terraza con vistas panorámicas. Las grandes ventanas permiten que la luz natural fluya sin obstáculos y regale postales verdes durante todo el día.

Algunas habitaciones cuentan además con una terraza privada frente a la laguna, perfecta para leer, descansar o simplemente observar el movimiento del agua.
Según la tarifa elegida, algunas habitaciones incluyen servicio de mayordomo, encargado de coordinar reservas, actividades y peticiones especiales.

¡Ah! No menos importante es la atmósfera olfativa. Con el aroma de Rose 31 de Le Labo, Fairmont Mayakoba es un oasis de calma y relajación.
La mesa como parte del viaje
La propuesta gastronómica del hotel se compone de cuatro restaurantes, una cafetería y tres bares, uno de ellos junto a la piscina. Todo convive con naturalidad entre cinco albercas, gimnasio y spa, creando opciones para distintos estados de ánimo y momentos del día.

La playa se encuentra un poco más alejada de la zona de habitaciones, pero el traslado es parte de la experiencia: carritos de golf recorren constantemente la propiedad y permiten moverse de forma cómoda entre los distintos puntos del resort.

Agua en todas sus versiones
La alberca Las Olas se extiende sobre 929 metros cuadrados de agua de forma libre. Es un espacio pensado para pasar el día sin prisa, alternando entre el agua, los camastros y el bar de la alberca, donde los refrigerios llegan sin interrumpir el descanso.

La alberca infinity solo para adultos ofrece una atmósfera distinta. Con vista directa a la laguna, se ubica frente a La Laguna, un espacio contemporáneo de cocina mexicana y coctelería con influencias latinas. Aquí el ambiente es más sereno, ideal para quienes buscan silencio y contemplación.

Experiencias diferentes en un mismo espacio
Al estar dentro del complejo Mayakoba, los huéspedes pueden acceder a restaurantes y experiencias en otras propiedades. Uno de los puntos clave es El Pueblito, un espacio dedicado a actividades culturales, talleres y encuentros que acercan a las tradiciones de la región.

Una cena que justifica el trayecto
Dentro del complejo, Saffron, en Banyan Tree Mayakoba, se convierte en una parada imprescindible. El restaurante flota sobre los canales y crea una atmósfera envolvente que transporta directamente a Tailandia.

La cocina se basa en sabores tailandeses auténticos, ejecutados con técnicas modernas y una atención minuciosa al detalle. La calidad de los ingredientes y el respeto por la tradición se reflejan en cada plato, haciendo de la experiencia algo profundo y memorable.


Tradición que se vive
Entre las actividades más significativas en El Pueblito está la Ceremonia de Cacao, guiada por la chamana Fernanda. Este ritual ancestral propone un espacio de meditación y reflexión que conecta con el significado espiritual e histórico del cacao ceremonial, fomentando la gratitud y la introspección.

También se ofrecen clases de cocina lideradas por la chef Sandra de la Mora, talleres prácticos que permiten conocer técnicas de la gastronomía mexicana. En fechas especiales, como Día de Muertos, las sesiones se centran en platillos tradicionales de temporada e incluyen la preparación y degustación de Pan de Muerto.

Fairmont Mayakoba integra lujo, naturaleza y cultura de forma orgánica. No impone el ritmo: lo sugiere. Es un lugar que invita a quedarse, a observar y a dejar que el entorno se convierta en parte de la experiencia.
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