
Todo lo que debes saber sobre el Parque del Agua de Nuevo León
July 8, 2026Texto: Armando Cerra
Fotos: Mónica Grimal
Por parte de la naviera griega Celestyal Cruises llegó una propuesta irrechazable. Embarcar en uno de sus cruceros para navegar por el mar Egeo. Unas aguas que emanan la esencia mediterránea y donde se siente la Historia con mayúsculas. Aquí el oleaje arrastra a islas de postal como Mykonos, Patmos o Santorini. Las corrientes invitan a sumergirse en el esplendor de Éfeso o Rodas. Y la brisa trae aromas mitológicos como ocurre en Creta.
Pero antes de embarcar se hace necesario llegar a Grecia. Y para ello lo mejor es tomar un vuelo de Aegean Airlines. Es la compañía aérea de referencia en Grecia y conecta tanto Atenas como las principales ciudades e islas del país con decenas de aeropuertos de Europa, e incluso de Oriente Medio y del norte de África. De manera que un avión de Aegean fue el inicio de esta inmersión en la cultura griega, la cual destaca entre otras cosas por su hospitalidad. De hecho esta aerolínea en todos sus vuelos, incluso los más cortos, agasaja a sus viajeros con comida.
Y una vez que se aterriza en Atenas, se trata llegar al mar. O sea que hay que desplazarse al cercano puerto de Lavrion donde opera la naviera. Ahí aguarda el Celestyal Discovery, nuestro crucero para los próximos días. Un barco con capacidad para 1360 pasajeros que se pueden alojar en varios tipos de cabinas, como los 60 camarotes con balcón. Uno de esos es nuestro alojamiento.

Dejamos el equipaje ahí, hasta que suena la sirena y los altavoces en varios idiomas (también en español) avisan que la nave va a zarpar. ¡Comienza la aventura! Y el primer destino de la singladura no puede ser más apetecible. Ni más ni menos que la isla de Mykonos.
La hora de llegada a Mykonos garantiza gozar de sus encendidas puestas del sol sobre el Egeo y las coloridas fachadas de la isla. Aquí va un consejo: ¡mejor contemplar este show lumínico con una refrescante cerveza Alfa! Un refrigerio necesario después de recorrer las tiendas del barrio Kastro y subir a los molinos de Kato Mili que dominan el skyline de Mykonos desde el siglo XVI.

Dan ganas de quedarse más tiempo, pero hay que retornar al Celestyal Discovery. Es momento de disfrutar de la primera cena a bordo, en el restaurante el Greek Grill, una fina brasserie con buen surtido de carnes. Una cena reparadora y contundente, tras la que llega comprobar el confort de la cabina con terraza de la cubierta 7.
Hay que tener en cuenta que en este minicrucero de 4 días es importante descansar, porque el buque navega de noche para amanecer en nuevo puerto cada día. Y no solo en un puerto distinto. Incluso en un país diferente, ya que el segundo día comienza en Turquía. En concreto en Kusadasi, donde no solo se compran copias de cualquier marca imaginable. También se toman los buses que llevan a un tesoro arqueológico de la antigua civilización helena: Efeso.

Es una maravilla pasear por una de las ciudades mejor conservadas de la Antigüedad. No obstante, hay que retornar a media mañana porque el buque sigue su periplo. Una vez a bordo y mientras se recuperan fuerzas gracias al bufé libre del restaurante Thalassa, el crucero pone rumbo de nuevo a territorio griego para fondear ante Patmos. ¡Merece la pena poner pie a tierra para hacer compras o darse un chapuzón como hacen los locales en una coqueta playita de aguas cristalinas!

La escala es corta, de modo que se hace necesario estar atentos a las lanchas que retornan al barco. ¡Atención, los cruceros zarpan a la hora prevista y si alguien no ha regresado, es su problema! Así que mejor volver a tiempo para poder cenar en alguno de los 5 restaurantes del crucero y después asistir al espectáculo programado cada noche sobre el escenario del Anfiteatro situado en la proa del barco.
El tercer día comienza con el barco amarrado en Rodas. Una de las ciudades medievales más hermosas del país. Hay que visitarla sin prisas para descubrir el Palacio del Gran Maestre, la larga calle de los Caballeros, los restos góticos de la iglesia de Santa María, las diversas mezquitas, las murallas o el recuerdo del Coloso de Rodas, una de las Siete Maravillas del Mundo Antiguo.

Esta tercera jornada es muy relajada. Incluso hay tiempo para disfrutar de la piscina ubicada en el corazón del barco, comer ahí algo y participar en las actividades que se programan a bordo. Tomando, bailando o yendo al spa la tarde pasa rápido. Casi en un suspiro llega la hora de asistir en el Anfiteatro a una ceremonia protagonizada por el capitán y los oficiales de su tripulación. Tras lo cual espera la cena más elegante del viaje que tiene lugar en el Smoked Olive Restaurant. ¿Se puede pedir más al día En realidad, sí que mañana sea tan completo.

Algo que por supuesto se logra. A primera hora aparece Creta en el horizonte. Una isla enorme imposible de recorrer en una escala corta. Pero al menos se descubre el yacimiento arqueológico de Cnossos, el más antiguo de cuantos se visitan en este viaje y quizás el más famoso, debido al laberinto donde habitaba el temido minotauro. Visitando Cnossos se descubre toda la verdad sobre ese mito del pasado. Y como complemento, también se visita Heraklion, cuyo nombre recuerda las andanzas de Hércules por estos mares.

Con tanto relato legendario, se regresa al crucero eufórico. Pero también cansado, de modo que es hora de reponerse gracias al otro bufé del Celestyal Discovery. Es The Tavern y aguarda en la cubierta 9. Todo un banquete al antojo de cada cual, que luego invita a echarse una siesta. El fin del viaje está cerca y el broche promete ser fantástico. Al fin y al cabo la última escala es Santorini, a donde se llega a media tarde.

La foto más buscada de Grecia se encuentra aquí. Las casas encaladas, las cúpulas azules sobre el fondo del mar que oculta en el fondo una caldera volcánica, todo visible desde un amasijo de calles, cuestas y escaleras. En definitiva, un visita preciosa y ansiada por todos los turistas. Pero un último consejo: caminad donde la intuición os lleve. Sé que será imposible que no queráis haceros la foto más buscada en IG, pero no obsesionéis, ni perdáis el tiempo en interminables filas. Si al final no conseguís la típica imagen de vuestra cara sonriente sobre las cúpulas de Santorini no pasa nada. Por favor disfrutad del lugar y el momento. Sed conscientes de donde estáis y paladead el instante.

Volver al barco con esas sensaciones de plenitud son más satisfactorias que veros en vuestras redes en la misma foto que tienen miles de personas del mundo. Al menos ese fue mi modo de visitar Santorini. Regresé encantado y con una sensación de dicha que luego alargué tomando por la noche un cóctel (o dos) en el bar de popa, mirando el rastro que dejaba la embarcación de Celestyal Cruises sobre ese trocito de mar en el que en todo momento flotan los nombres de Homero, Aquiles, Artemisa, Poseidón o la bella Afrodita.
Lo que deseaba antes de embarcar se había cumplido. ¡¡El crucero por el mar Egeo supuso un memorable viaje en el espacio y el tiempo!!
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