
Belice: qué ver y qué hacer en sus islas, cayos y arrecifes
February 7, 2026No hay mejor manera de conocer un destino que caminando y comiendo. Caminar es entender el ritmo de una ciudad; comer es comprender su memoria. Cuando ambas cosas suceden al mismo tiempo, el viaje se vuelve algo más profundo: una forma de pertenecer, aunque sea por unas horas.
Eso es lo que propone Sherpa Food Tours en la colonia Roma: una experiencia gastronómica que no se limita a probar platillos, sino que invita a mirar la ciudad con otros ojos. Incluso para quienes han vivido toda la vida en la Ciudad de México (como yo), recorrer la Roma así se siente distinto, como si los sabores cotidianos se revelaran con una luz nueva.

Comenzamos con los tacos
El tour dura alrededor de cuatro horas y comienza con un clásico que abre el apetito como una promesa: un taco de barbacoa de res en Gonzalitos, con tortilla de harina y espíritu norteño. Hay algo inmediato y reconfortante en ese primer bocado. No es casualidad que este lugar sea recomendado por segundo año consecutivo por la Guía Michelin: es una bienvenida directa, sin pretensiones, perfecta para empezar.

Un par de calles después aparece el contraste. En Cariñito, la cocina se vuelve fusión y el viaje se expande hacia el sudeste asiático sin dejar México. Las corn ribs con mantequilla especiada preparan el terreno para el taco cantonés: pork belly crujiente, salsa hoisin, sriracha hecha en casa, encurtidos. Es un plato que juega, que se atreve, y que explica por qué el lugar presume dos placas Michelin.

Aquí se come en la banqueta, como en muchos lugares de la frenética Ciudad de México. Punto para sus “platos” que son hojas de maíz.
Sabores que cuentan la ciudad
Después, el recorrido cambia de tono y se adentra en un espacio donde la gastronomía se estudia como cultura. Mux, de la chef Diana López del Río, es un rincón de investigación culinaria mexicana en plena Roma. Mesas largas para compartir, platillos que llegan como capítulos de historia.

El mole de Atoyatenpam (frutal, dulce, ahumado) acompañado de tamales dulces es una delicia que parece narrar la Mixteca en cada cucharada. Aparecen empanadas de quesillo, tlacoyos con ensalada de nopales, sopecitos, salsas con pipicha: comida que no solo alimenta, también enseña.


El cierre sucede en Broka, cuyo nombre significa “hermano” en el argot norteño, y cuya filosofía de granja a la mesa se siente en la frescura de sus ingredientes. El ceviche de nopal es limpio y vibrante; el fideo seco reconforta como sobremesa larga; el gnocchi de plátano sorprende con suavidad inesperada.



Y aunque uno cree que ya no cabe nada más, siempre hay espacio para el postre: un panqué relleno de dulce de leche que funciona como broche cálido y feliz.
Un food tour para redescubrir la ciudad
En un contexto donde el turismo gastronómico representa cerca del 30% del gasto total de turistas extranjeros en México (OMT), y donde la cocina mexicana es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad (UNESCO), Sherpa trae a la Ciudad de México un enfoque que lo ha convertido en referente global: experiencias culinarias auténticas, íntimas y enriquecedoras.

Más que un tour, es una inmersión sensorial por la Roma: un grupo pequeño de hasta 10 personas, cinco paradas cuidadosamente seleccionadas y la certeza de que comer también es una forma de viajar.
Para reservar, se puede visitar la página de Sherpa Food Tours y próximamente también estará disponible en plataformas como Civitatis. Sherpa ofrece experiencias en Ámsterdam, Londres, París, Ciudad de México y Buenos Aires.
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